Bioarte: la interacción entre arte y ciencia

En la mente de muchas personas, el arte y la ciencia son dos formas de conocimiento y expresión que se encuentran alejadas. La especialización de la educación nos ha hecho creer que son dos culturas separadas, las cuales no se pueden comunicar entre sí. Nada más alejado de la realidad. A lo largo de la historia, las artes y las ciencias han estado estrechamente interconectadas, inspirándose la una a la otra.

Tomemos el ejemplo de la fotografía. Originalmente, las cámaras se crearon con la intención de ser herramientas científicas, en específico para capturar imágenes de plantas para su estudio en botánica. Pero este invento fue adoptado rápidamente por la comunidad artística, que intuyó su potencial para expresar y comunicar; convirtiendo a la fotografía en lo que es hoy. Una de las expresiones artísticas más populares. Así como en este caso, hay muchas obras artísticas que se inspiran en la ciencia o que incluso no podrían existir sin las técnicas creadas por los científicos.


Tal es el caso del bioarte. El bioarte es una corriente artística contemporánea que apareció a inicios del siglo XXI que utiliza la biología no sólo como inspiración, sino como herramienta para crear. Particularmente se enfoca en el uso de la biotecnología como herramienta, inspiración y medio para exponer cuestiones éticas. Resalta el uso de elementos genéticos y técnicas de ingeniería genética para concebir piezas que sean hermosas y al mismo tiempo provocadoras, y que inviten al observador a reflexionar sobre las implicaciones éticas y sociales del uso de nuevas tecnologías.


El primer bioartista reconocido es Eduardo Kac, quien es llamado el padre del “arte transgénico”; y que es especialmente conocido por la creación de “Alba”. Un conejo transgénico verde fluorescente que se presentó en una exposición en Francia con la intención de abrir un debate interdisciplinario sobre las implicaciones culturales, sociales y éticas de la ingeniería genética. Se invitó a artistas, científicos, filósofos, abogados, comunicadores, y todo tipo de profesionales a participar en la discusión.

A partir de esta primera experiencia se han sumado de forma entusiasta una serie de artistas y científicos que utilizan la biotecnología y la ingeniería genética como sus herramientas de creación; y el bioarte ha sido adoptado también como medio de divulgación científica, así como de enseñanza.


En México, el bioarte ha ido permeando lentamente. Con la aparición de espacios como Biology Studio por Edith Medina o las aplicaciones como las hechas por Melina Goytortúa en Críptica, esperamos que esta corriente siga creciendo en el país. En 2017 Scintia presentó la cerveza fluorescente Aura, como parte de la exposición Lúcida en Monterrey.


Este año nos hemos aliado nuevamente con el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) para presentar la exposición Sinestesia en Ciudad de México; en la que buscamos hacer una reflexión de las similitudes y diferencias entre lo natural y lo sintético, e invitar a los asistentes a adentrarse en el mundo de la biotecnología.


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