4 productos de la biotecnología que usas todos los días

Para muchas personas el término “biotecnología” es nuevo, sin embargo, el conjunto de técnicas que conforman esta tecnología se han usado por muchos años y tienen una gran variedad de aplicaciones. Entre ellas, algunos productos que usamos con frecuencia.


La biotecnología industrial, también conocida como biotecnología blanca, utiliza enzimas y microorganismos para crear productos en diversos sectores, por ejemplo, industria farmacéutica o de alimentos. Actualmente, nuevos enfoques como la biología sintética, han abierto aún más el panorama debido a su capacidad de crear productos con menor contaminación, mayor preservación de recursos y enorme reducción de costos.


La biotecnología blanca utiliza enzimas y microorganismos para crear productos y servicios para la industria.

Muchos de los productos de la biotecnología industrial los consumimos de forma constante, a continuación te presentamos algunos de ellos:


1. Alimentos con probióticos


Los probióticos son un tipo de suplementos alimenticios para la dieta que contribuyen a la salud de la persona que lo consume. Este típico producto biotecnológico consiste en adicionar un microorganismo vivo al alimento para incrementar las propiedades nutricionales de la comida, e incluso agregarle propiedades terapéuticas.


Con el creciente interés y investigación sobre la microbiota humana y su interacción con los alimentos; en el futuro próximo veremos un crecimiento en el mercado de productos lácteos y no lácteos con diferentes variedades y concentraciones de probióticos, incluyendo yogures, helados, leches, jugos y refrescos.


2. Detergentes


Uno de los mejores ejemplos de la aplicación de la biotecnología moderna para disminuir la contaminación industrial es la formulación de detergentes para ropa. El desarrollo de enzimas que remueven manchas sin el uso de fosfatos, permitió reemplazar los componentes más contaminantes de los detergentes y usar en su lugar aditivos biológicos; mejorando además los resultados para los consumidores.


El uso de la biotecnología cambió la forma en la que se formulan los detergentes para ropa; disminuyendo su impacto ambiental.

La aparición de muchos de los que ahora se consideran detergentes biodegradables se refiere precisamente al uso de enzimas en la formulación, y la eliminación de fosfatos y otros componentes que son difíciles de degradar de forma natural.


3. Cremas y cosméticos


Un área en la que la biotecnología tiene un enorme potencial es en la creación de productos para la piel. En los últimos años ha habido un crecimiento en el uso de enzimas como ingrediente agregado en diferentes cremas y cosméticos, ya que se han encontrado enzimas que previenen daño a la piel protegiéndola de la contaminación y el sol, por ejemplo.

Además del uso de las enzimas, otros ingredientes químicos comunes en los productos de uso personal como el polietilenglicol que se obtenían originalmente del petróleo; se han reemplazado por otros, como el 1,3-propanodiol, que cumple las mismas funciones como solvente o humectante pero se obtiene utilizando un organismo modificado genéticamente. Este cambio ha tenido un efecto significativo en la reducción de gases de efecto invernadero.


4. Cerveza y vino


Los productos más famosos (y queridos) de la biotecnología son la cerveza y el vino. Una de las aplicaciones tradicionales y más antiguas de esta tecnología es la producción de alcohol a través la fermentación. En lo que se considera la primera aplicación conocida de la biotecnología, hace alrededor de 8000 años, las culturas del Neolítico comenzaron a fermentar uvas para producir vino. Y unos años más tarde, los babilonios usaron levadura para crear la cerveza.

Ahora, con la biología sintética, estamos por vivir una nueva era de cambio y experimentación en la fermentación de bebidas alcohólicas. Se le podrán dar nuevas características a las bebidas usando organismos modificados genéticamente, por ejemplo, para añadir sabores como café o chocolate; o colores. Un ejemplo es la cerveza fluorescente que creó Scintia, para la exposición Lúcida el año 2018.


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